El conocimiento está dentro de todos nosotros
Aprender es recordar lo que sabemos

Richard Bach

Motus vita est, el movimiento es vida. Y es gracias al movimiento que aprenderás a discernir las “lágrimas que lloran los órganos”. Si has llegado hasta aquí es probable que ya hayas empezado a escuchar el lenguaje de tu propio cuerpo. Quizás en este momento arrastras alguna molestia física que no sabes cómo seguir combatiendo. Es la vida, nos dicen.

Aún no es demasiado tarde. El lugar que ocupa tu cuerpo es tu casa, y dentro de tu propia casa, siempre estás a tiempo de hacerte responsable de lo que ocurre.

Existir es nacer cada mañana. Lo que haremos hoy es lo que realmente cuenta. A menudo dejamos que sean otros, médicos, arquitectos, especialistas, los que están al cargo de nuestro bienestar. Con frecuencia la responsabilidad de nuestra propia paz interna nos abruma, y cedemos en personas cercanas nuestro poder para vivir en el cuerpo.

Tu cuerpo, latido a latido, eres tú. Atrévete a mirarte y habitarte. Encuentra en él, al fin, la autonomía a la que tienes derecho.

Tu cuerpo no presta resistencia a tu alma. La incluye y la cobija. Por esta razón, tomar conciencia de tu cuerpo desde este momento es abrirte al dolor, a la emoción, al sentimiento, y tener acceso total al Ser que eres.

Porque alma y cuerpo, luz y sombra, fuerza y vulnerabilidad, no representan otra cosa que la unidad.

Si tu cuerpo te está hablando, busca y escucha sus razones.

Si te hablo con toda convicción es porque a diario veo cuerpos que se revelan, hermosos, ante la necesidad de libertad. Quizás la verdad duela, al principio, pero te hará brillar.