El pasado sábado 11 de febrero tuve el hermoso regalo de compartir la charla “La búsqueda de sentido” en el V Congreso Mediterráneo de Yoga, en Valencia. Organizado por Revista Tu Mismo y el Instituto de Estudios del Yoga, y patrocinado por Yogi Tea.

He de confesaros, ahora que nadie nos escucha, que me sentía especialmente nerviosa ante la idea de encontrarme a solas con la pregunta: ¿qué hemos venido a hacer a la tierra? Pasados los nervios iniciales echo la vista atrás y sólo espero haberos robado once minutos de vuestro tiempo a cambio de una certeza: tu propia grandeza es ilimitada. Sal a descubrirla y empieza a practicar la felicidad.

Os comparto el texto y el vídeo de la presentación, agradeciendo una vez más a todos los que estuvisteis, físicamente y no, dando luz a las palabras. Namaste.


“La búsqueda de sentido. Meditaciones a través de los mundos internos y externos.” Texto completo.

María Marco © 2017. V Congreso Mediterráneo de Yoga de Valencia.

Buenas tardes. “La búsqueda de sentido…” Vamos a compartir acerca de esto. Y vamos a hacerlo para disfrutar de la vida un poco más y para perderle miedo a las preguntas difíciles.

Mi madre, un ángel de la guarda donde los haya, que está aquí hoy, me educó en que antes de empezar a hablar, hay que guardar silencio y aprender a escuchar. Así que, ¿alguien que haya alcanzado la iluminación, por favor alguien que conozca el misterio de la existencia humana quiere subir y compartirlo con todos? Sentíos humildemente invitados.
No llevo hablando ni 30 segundos y me voy a tener que disculpar porque yo tampoco tengo respuesta para eso. En realidad no tengo ninguna respuesta, y si has venido porque esperabas encontrar alguna respuesta igual debería ir buscando la salida de emergencia. Ni siquiera estoy aquí para motivarte. Porque tú no necesitas que yo te motive.
Soy más bien la chica preguntona. Porque creo que las preguntas de verdad mueven el mundo. Porque el mundo de las seguridades se nos queda pequeño. Porque creo que todos tenemos preguntas más incómodas que otras, y también grandes preguntas que visitamos más o menos frecuentemente.

Porque si no fuera por las preguntas, cómo cogerías lo que sueñas, y harías de ellos la materia de la realidad. Imagino que alguno o la mayoría de los que estáis aquí, estáis buscando respuestas en la vida cotidiana, y me imagino que alguno entre la mayoría sentirá que ha trabajado duro hasta llegar a las certezas que cree conocer. Y quizás, mentirías si no admitieras que trabajar duro, te hace sentir cierto orgullo. ¿Haces mal? Antes de responder sobre si sentirse orgulloso de uno mismo o no está bien, continuemos.
En Zaragoza, tengo a mi abuelo Ángel que pelea cada día por seguir en esta vida. Ha pasado más de un mes ingresado en un hospital a raíz de una enfermedad recién descubierta y A todos a su alrededor nos parece casi imposible aceptar, con razonable filosofía, que algún día se irá de este mundo. He buscado alivio en la mente, recurriendo a todas las tácticas que conocía, y sin embargo, vuelvo al trágico encuentro de las preguntas sin respuesta. ¿Qué puedo hacer para acompañarlo en su transición sin que él sienta miedo y yo sienta el deseo inconsciente pero irrefrenable de pedirle a su alma que se quede un rato más al lado de la mía?

Hemos hablado de orgullo, de miedo y de tristeza. Nos creemos que no, pero en realidad hablamos de sentimientos todo el tiempo. Cuando compartimos y también cuando otros necesitan compartir. Pero, ¿alguna vez has mirado directamente a tus sentimientos y has intentado comprender lo que son en realidad? No me refiero a descifrar con la mente, no quiero que los entiendas en su contexto. Ramesh Balkesar, maestro Advaita Vedanta, dijo “el ser humano tiene el dudoso privilegio de haber adquirido un cerebro”. 

Lo que intento decir es que también los sentimientos deben ser comprendidos con la eternidad del alma.
Tengo entre las manos una lista de al menos 99 preguntas que hacerte. Pero todas se calman en la urgencia de responder solamente a una: eres un ser de luz viviendo una experiencia humana, ¿por qué has venido a la tierra? 

Aparta un momento los sentimientos, pues con ellos y gracias a ellos, aprendemos a estar juntos pero no a estar a solas. Claro que tienes que sentir dolor, la ira, el egoísmo, la culpa, pero no para saber lo que está bien o mal, sino para conocer la experiencia de la separación. El origen del sufrimiento es la existencia de una identidad separada del Todo. Las preguntas nos hacen comprender. Porque para responder al propósito de tu alma no es necesario que cierres los ojos al mundo, quédate donde estás, abre los ojos del corazón y empieza a amar lo que todavía crees que no sabes.

Y sonríe. Es importante esta parte. Sonríe sin miedo. Sonríe pero no para esconderte detrás de una sonrisa. Sonríe para mostrar al mundo lo que eres. Diferentes corrientes espirituales que han aportado mucho a la existencia hablaban del “Yo soy el que soy”.
La verdad final, es que no hay ni nacimiento, ni muerte, ni destino, ni elección. Todo es aquí y ahora, todo es conciencia. Es más sencillo de lo que parece. No intentes entender lo que estoy diciendo, no pienses sobre lo que crees que has entendido, pues cuanto más se piensa sobre lo que hemos aprendido, más lo echamos a perder.

De modo que muchas de las personas que lo piensan demasiado, vuelven a la dualidad, y en seguida dicen, ¿daré la talla? ¿estaré a la altura del sentido de mi vida?
La vida, como el yoga, es un camino cuya meta es la quietud interna, el silencio de la mente. Así lo define el sabio Patañali en el segundo sutra “Yoga Chitta Vritti Nirodha” = “Yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente.”
Con esto no quiero decir que el yoga sea el sentido de tu existencia, pero sí me atrevería a decir que llegarás a él a través del yoga. Pues el yoga nos muestra que en cada paso hay unidad, en cada paso está la paz y en cada paso está ya la meta.

Y quizás, si tomamos conciencia de que estamos en esta vida con un sentido llegaremos a encarnar aquello de lo que nos habla el Karma yoga: haz lo mejor que puedas, sirve con todo, y renuncia a los resultados. No en términos de dinero. No en términos de tiempo. No en términos de poder. No en términos de palabra. Cuando des, date a ti mismo. Tu eres conciencia. Puedes vivir una hora más, un año más o cincuenta, pero todo lo que no des en este momento, se desperdicia.

Es posible que antes de empezar a dar, necesites sentir cierta grandeza dentro de ti. Y es verdad que no podrás empezar a contribuir al propósito de tu alma hasta que no sientas tu grandeza. Hasta que no averigües que no necesitas nada más, para empezar a darte. Porque sino descubres lo grande que eres, darte a ti mismo será un sueño.

Nadie, ni nada, debería poder interferir entre esta verdad y tú. Ninguna identidad de la mente. Ninguna religión, ni cultura. La búsqueda de sentido está en descubrir la plenitud en ti, y a través de ti, en todo. Y la felicidad de corazón no es diferente a ti, tú eres un ser pleno y la felicidad plena esta en ti. Y tu felicidad revela esa plenitud. Empieza a ser feliz.

El buscador es lo buscado, nos dice el Advaita. Y quizás, la forma en que respondas la próxima vez que alguien te pregunte ¿por qué has venido a la tierra?, determine la manera en la que estás viviendo tu vida. La forma en que hablas a los demás y a ti mismo.

Ya no tienes más motivos para echarte la culpa. Nadie puede volver a decir aquello de “no me merezco”. Sigue esta disciplina. El yoga es experiencia. No creencia. Es vivencia. No concepto.

En tanto puedes eres evolución, puedes vivir y conocerte, realizarte. Porque gracias a tus equivocaciones, y no pese a ellas, puedes conocer que eres felicidad y amor en movimiento.

No dejes que estas palabras sean energía disipada, no dejes tampoco que sean mente. Practica la felicidad. Date a ti mismo sin reservas, y AMA A TODO Y A TODOS, TODO LO QUE PUEDAS. Como escribió Chaplin,… hazlo antes de que el telón baje, y la obra termine sin aplausos.